Durante décadas, Colombia fue un país fragmentado. Un país donde el transporte no falló por casualidad, sino por diseño. Se privilegiaron carreteras aisladas, se abandonaron los trenes y los puertos funcionaron sin conexión real. El resultado: regiones olvidadas, altos costos y una economía pensada más para importar que para producir.
Hoy, esa historia empieza a cambiar.
La aprobación del puerto multipropósito Río Córdoba en Ciénaga, Magdalena, no es simplemente una obra de infraestructura. Es un punto de quiebre. Es la prueba concreta de que el país está dejando atrás un modelo excluyente para construir uno integrado, eficiente y con enfoque territorial.
Y en ese cambio hay dos nombres clave: el presidente Gustavo Petro y la ministra de Transporte, María Fernanda “Mafe” Rojas.
Un cambio de modelo, no solo de obra
Lo que está ocurriendo con este proyecto va mucho más allá de un puerto. Por primera vez en la historia reciente, Colombia empieza a funcionar como un sistema: tren, carretera y puerto integrados en una misma lógica logística.
Esto rompe con décadas de improvisación y responde a una visión clara del Gobierno: dejar de facilitar importaciones y empezar a fortalecer la producción nacional y la exportación desde los territorios.
El puerto Río Córdoba tendrá la capacidad de movilizar más de 160 millones de toneladas y cerca de 197.400 contenedores, convirtiéndose en un eje estratégico del comercio exterior colombiano.
No es discurso. Son cifras. Es ejecución.
🚆 La apuesta de Mafe Rojas: conectar el país de verdad
Aquí es donde el liderazgo de la ministra Mafe Rojas cobra protagonismo.
Bajo su gestión, el sector transporte dejó de pensar en obras aisladas y empezó a construir soluciones estructurales. Este proyecto articula la red férrea (La Dorada–Chiriguaná), la red vial (Ruta del Sol) y el sistema portuario, logrando algo que por años parecía imposible: integrar el país.
Además, introduce un elemento clave de sostenibilidad y eficiencia: más del 90% de la carga se movilizará por tren, reduciendo costos logísticos, emisiones y congestión en las vías.
Esto no solo es técnico. Es político. Es una decisión de país.
Impacto real: empleo, inversión y territorio
El proyecto no se queda en los planos. Llega directamente a la gente:
- Más de 82 millones de dólares en inversión
- Más de 5.300 empleos directos e indirectos
- Prioridad para mano de obra local
- 20,5 millones de dólares en inversión social para comunidades
Por primera vez, comunidades campesinas y pesqueras que históricamente estuvieron excluidas empiezan a ser parte del desarrollo.
Esto es lo que diferencia este gobierno de los anteriores: no se trata de obras para unos pocos, sino de oportunidades para los territorios.
Petro y la visión de un país productivo
El presidente Gustavo Petro ha insistido en una idea clave: Colombia debe dejar de ser un país dependiente de las importaciones y convertirse en una economía productiva.
Este puerto es la materialización de esa visión.
Aquí no hay improvisación. Hay una estrategia: conectar regiones, reducir costos, fortalecer exportaciones y democratizar el desarrollo.

